Zoey despertó con una gran sonrisa, mirò su teléfono y leyó el mensaje de Murat. «Te extraño, ¿puedo invitarte a pasar el fin de semana juntos? Acepta, por favor, es mi ruego» Ella sintió como su corazón latía con fuerza, mando un mensaje con una sola respuesta devuelta. «Acepto» Salió de la cama, se vistió y fue al comedor, su madre y su hermana desayunaban. Zoey mirò a su madre. —Saldré de viaje, madre, volveré el domingo por la noche. Su madre la mirò con duda. —¿Por qué? Gabriela rio. —Porque quiere ir con su novio, madre. La señora la mirò con ojos incrédulos. —¿De verdad, Zoey? Zoey asintió. —Sì, madre, tengo un novio y voy a presentártelo pronto, pero ya soy mayor, y quiero ir con èl. Su madre estaba casi horrorizada. —Y para que sepan las dos, en una semana o dos,

