Ralf llamó a una ambulancia. Camila no sabía qué hacer al ver a Gaby, así le revivían viejas heridas, rompió en llanto, mientras la calmaba. —¡No me toques! ¿Estás feliz? ¿Verdad? Si pierdo a mi hijo, me quitarás a Emmanuel. Camila la mirò horrorizada, ¿de dónde sacaba tantas tonterías esta mujer? Emmanuel tomó a Camila y la abrazó, calmándola. —¡Eres egoísta, Emmanuel! La madre de tu hijo te necesita y prefieres consolar a esa basura de mujer. —¡Ya cállese, señora! Está poniendo peor las cosas —espetó Ralf. —¡¿Quién te crees que eres para hablarme asì!? Ralf sonriò. —Nadie, tal vez, el hombre que descubrió su infidelidad con el señor Harp. La mujer le mirò con profundo odio. —¿Sabe qué fue la última cosa que dijo antes de morir? —murmuró en voz baja. Ivana le mirò incrédula. —

