Camila y Hosanna salieron de la cafetería, subieron al auto. Camila condujo hasta que se estacionaron frente a un parque, ambas bajaron y deambularon, se sentaron en una banca. —Cuéntame eso, es que este chisme me tiene mal. Hosanna sonrió —Juro que es un secreto, y nadie lo sabrá —dijo Camila. —Es un secreto, mira, yo estaba esperando un hijo de Ernesto, nunca se lo dije, fue al principio, llevábamos menos de un año juntos, y Adriana, la madre de Inés, estaba cerca todo el tiempo, era buena conmigo, muy buena, parecía como la madre que nunca tuve, hasta que, llamaron a Ernesto, le dijeron que Inés despertó. —¿Y qué pasó? —Todo acabó. Ernesto salió a buscarla, y Adriana me dijo que esto cambiaba todo, que era probable que Ernesto me dejara, Inés era primero y yo era la sustituta. Lu

