Murat estaba trabajando, cuando Zoey llamó a la puerta de su oficina. Verla le hizo sentir un descontrol innecesario, pero la hizo pasar. —No quiero hablar, menos en el trabajo, Zoey. Ella tenìa ojos casi llorosos. Asintió, y dejó una rosa con una nota. —Bien, esperaré a que puedas escucharme. Ella se fue de ahí. Murat vio ese detalle, su corazón estaba herido, pero tomó la nota. «Te amo, y no miento, lo que viste fue un malentendido, no soy capaz de engañarte, ni con el pensamiento, porque eres el único hombre al que he amado y al que amaré». Murat sintió que su corazón latía demasiado fuerte, y esbozó una sonrisa. Decidió que hablaría con ella al terminar el trabajo. —No puedo perderla, no después de todo lo que vivimos juntos. La amo, no quiero perderla —murmuró. *** Ferna

