—¡¿Qué tonterías dices, Ernie?! —Debí divorciarme hace mucho tiempo, pero nunca es tarde, ¡estoy harto de ti! No te quiero cerca de mí, así que se acabó. Ya he visto suficiente. Gaby estaba muy asustada, con la mirada baja. Ivana sentía que el corazón le iba a explotar de la rabia. —¡Piensa lo que dices! Me iré con mi hijo, pero volveré enseguida, y será mejor que hayas cambiado de opinión. La mujer tomó la mano de Gaby y caminó a la salida. —¡Mi opinión no cambiará! —sentenció Ernie. La mujer se negó a mirar atrás, y salió a toda prisa. Ernesto mirò a su padre casi con estupor. —¡¿De verdad vas a divorciarte de esa mujer?! —exclamó. Su padre asintió, determinado. —Sì, voy a divorciarme de ella. Ernesto no cabía de alegría. —¡Esta decisión es la mejor que has tomado en toda t

