Ivana llevó a Estefanía al departamento que había rentado, pero no se veía bien. —Estás sensible por las hormonas del embarazo, descansa, cariño, todo nos saldrá bien. Ivana salió de la habitación y llamó a Laura. Ella estaba en un hotel, no las quería tener cerca para que Estefanía no sospechara nada. —¿Cómo está el bebé? —Creciendo, sano y salvo, señora Ivana, mi amigo que es ginecólogo ha venido a verlo, todo va bien. Ivana lanzó un suspiro. —Menos mal, cuídate mucho, Laura, por favor. Ivana recordó lo que dijo el doctor de la clínica, los embriones heredarían la misma enfermedad que padeció Lisy, no sabía si sería cuando eran bebés, niños o adultos, eso comenzó a darle miedo. —No, no voy a perder a mis nietos de nuevo, ellos me cuidarán cuando sea muy vieja, ya que mi hijo e

