27.

733 Words

27. Llevamos un rato caminando y el balido y el olor del establo, procedente de algún redil cercano, nos acompañan gratamente. Unos momentos y pasa una furgoneta; el conductor, uno de los de la Defensa Civil, nos saluda y nos avisa del tramo embarrado de subida que tendremos que afrontar en un rato. Superamos esta otra pequeña dificultad y comenzamos a encontrarnos con muchos lugareños que proceden tirando de carritos con su equipo de golf encima; estamos a punto de llegar a Cirueña, una pequeña urbanización que se puede recorrer en unos veinte minutos, pasando primero por un club deportivo y luego por unas casas adosadas. Detrás de nosotros, un Ford corriendo trompeta y tres chicas adentro nos gritan con tono burlón: «¡Buen camino!, ¡Buen caminoooooooo!». Fuera del restaurante donde ac

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