—Te he visto un poco inquieta en los últimos días, Susan —le comenta Gerardo, durante una conversación que sostenían— ¿te está sucediendo algo en lo que yo pueda ayudarte? —Es cierto, Gerardo; y para mi tranquilidad, necesito ir a Montebello —le comenta Susan—ya pedí una semana libre en el trabajo, y mañana salgo para allá. —pero ¿cómo te ibas a ir, sin decirme nada Susan? —le dice el alarmado— me hubiese preocupado mucho, si me entero que te habías ido sin yo saber a dónde fuiste; yo puedo llevarte. —Lo que voy a hacer allá es algo muy personal con Frank—le explica Susan—no sé cómo reaccionaría el, de saber que he hecho el viaje contigo; además, no quiero que dejes tus ocupaciones aquí para llevarme. —De todas maneras insisto; te recuerdo que yo soy mi jefe —le dice Gerardo— nadi

