El jueves a primera hora fuimos a buscar el traje. Un modista del condado confeccionaba los mejores trajes del lugar, y aunque eran algo costosos, valían la pena completamente. Además, ¿cuántas veces en la vida nos casamos realmente? Charles me ayudó a escogerlo, cuando me probé todo lo humanamente disponible y que no me hacía ver viejo u obeso. Al final nos decidimos por uno n***o en su totalidad, con algunos reflejos un poco más claros en la parte de la solapa. La chaqueta era suave y algo ligera para ser un saco de matrimonio, considerando que los anteriores eran más gruesos y sofocantes. Le dije al modista que lo quería y tras envolverlo, pagué el alto precio que costaba. Una vez fuera de la tienda, le descargué a Charles todo lo que estuve pensando. ―Qué bueno que será mi único matri

