—Bueno, al menos ya hueles a ser humano. Eso es un avance —dijo con sarcasmo— y ya no dices estupideces. —Vete al infierno. —Ya he estado ahí, gracias. Eres tú el que parece vivir en él últimamente. Rodé los ojos y me pasé una mano por el rostro. Tenía la cabeza hecha un desastre. —¿Ya no quieres que te tatue las bolas? —preguntó con una expresión divertida en el rostro— "¿le gustará?" "Tatua ambas" "mis bolas son de ella" —dijo imitandome. Tomé una almohada y se lancé a la cara al muy imbécil. Joder, no se en que momento había soltado tantas estupideces y ahora era la burla de mi amigo. —Deja de joderme. —Lo siento no puedo evitarlo, jamás te había visto así —se acercó a mí y puso una expresión seria en el rostro— ¿Quieres hablar de lo que pasa?. Me senté en la cama y mantuve

