Ella no responde. Solo me sonríe, suave, como si supiera algo que yo no. Da un paso hacia mí, tan despacio que siento el aire cortarse entre nosotros. Su mano se alza y toca mi rostro. Su piel está tibia. Real. Y por un instante, creo que todo fue una pesadilla y que nunca la perdí. —Max… —susurra. Su voz es un hilo—. No te pierdas. La intento abrazar, pero mis manos la atraviesan. Se desvanece entre mis dedos como humo. —¡No! —grito, y el sonido retumba en la nada. Todo se oscurece. El suelo se quiebra. El cielo se parte en dos. Y entonces estoy cayendo, cayendo hacia un abismo n***o donde solo se escucha su voz repitiéndose una y otra vez. "Te quiero, Max." Me despierto de golpe. El corazón me late con fuerza. La respiración me quema en el pecho. Estoy de nuevo en mi so

