Capitulo 40 — Pequeña traviesa Nath Llegamos al edificio donde estoy viviendo junto a Élo. No quería bajar del auto, pero debía hacerlo. Max se bajó para abrir la puerta, me tomó por la cintura con delicadeza y se aseguró de que estuviera a salvo. Sonreí y tomé las flores que él había llevado para mí. Él me acompañó dentro, caminamos juntos hasta llegar al departamento. —Muchas gracias. Nunca había tenido una noche así —dije como si le estuviera contando un secreto. Max sonrió y dió un paso hacía mi. —Gracias a ti, por aceptarme y darme esta oportunidad. Miré sus ojos y sus labios. Trague con dificultad. Intentaba no parecer desesperada cuando claramente lo estaba. Quería lanzarme hacia él, su cercanía me hacía daño, porque deseaba mucho, muchísimo más. Max dio otro paso y

