Selene estaba nerviosa, a diferencia de Nikolas, que parecía tan experto y sin ningún tipo de temor a tocarla. Ella no podía entender que no sintiera nada. Sería la tercera vez que estuviesen juntos, pero más aterrada no podía estar. Si esto era algo normal y cotidiano para él, para Selene era más complicado. Se sentía sucia y poco digna de ser tocada o querida. El sexo le daba miedo y no quería imaginar que iba a tener dolor. Nikolas siempre fue muy cuidadoso con ella, pero eso no le quitaba los nervios que podía sentir. —Solo déjalo que pase, Sel. No pienses tanto y permite que te quiera de la manera en la que te lo mereces. Quiero que estés tranquila y olvides todo lo que está perturbando tu mente —la abrazó, mientras el agua caía y mojaba ambos cuerpos—. Eres jodidamente hermosa. —¿S

