Elegí un vestido plateado brillante ajustado y escotado, sin mangas, me llegaba sobre las rodillas, del resto no había mucho que hacer, mis cabellos sueltos y un maquillaje sutil. Esa noche me preparé como una guerrera, imaginaba escenas en mi cabeza en la que le daba cachetadas a Dana, sopese que yo era más alta que ella y la podría tomar por sus estúpidos cabellos rojos y lanzarla al piso, o empujarla, me vengaría. Y Dora, la elegante y hermosa Dora, si ella estaba allí, yo iba a coquetearle a André delante de ella, porque ¿Por qué no? ¿Qué tenía para perder? Nada, yo estaba soltera. Mi cuerpo se veía despampanante, y preguntaba a Cintia si no podía lucir más despampanante con otra cosa, deseaba que se babearan por mí. Al final me recogí el cabello en una cola de caballo alta para que

