**André** El restaurante estaba lleno, me perdí mirando la cantidad de gente que entraba y salía, era un restaurante sencillo, pero elegante, era el favorito de Marcolina, no era a lo que estábamos acostumbrados: esos sitios en los que todos están callados en su mesa en su propio mundo hablando bajo, allí no, allí había alboroto, la gente hablaba alto y sonreían sin reprimirse. Dora detestaba el lugar, sin embargo, ya habíamos quedado en cenar con Lucio y Marcolina. Estaba seguro de que Dora me reclamaría mi ausencia en lo que estuviéramos solos, ella iba a llegar con Lucio y Marcolina, ni siquiera la fui a buscar. No ha habido un día de la semana en que no me haya ido por las tardes al apartamento de Aitana, y amanecía allí, sabía que estaba mal, aunque se sentía muy bien, no me había

