**Aitana** Regresé de comer y me senté en mi escritorio, lo vi pasar atentamente, sonreí de medio lado y negué con un movimiento de cabeza. —¿Qué tal estuvo tu almuerzo? —me preguntó André que ya estaba en la oficina. —Bien, siempre estás antes que yo a la hora de almuerzo, pero estoy en hora —le recordé. —Si, yo sé, nunca llegas tarde. ¿Con quién almorzaste? —insistió en preguntar. —Con Gerónimo y Cintia, cómo todos los días —respondí. Por qué me hacía esas preguntas, ¿Quería ser amable o que le pasaba? —¿Y eso que Marcos vino por aquí a saludarte? No sabía que eran amigos. —inquirió Esta celoso, pensé. Algo en mí se encendió como si tuviera una esperanza, pero una vez más era un hombre a punto de casarse con otra, debía ahogar esas esperanzas, aunque no podía negar lo que e

