Capitulo 19 - Sara

1387 Words
Sara - años atrás (noviembre del 2011) Era noche. La oscuridad invadía todo el departamento, filtrándose por las ventanas de este. Había un extraño sentir en cada rincón. Como si algo estuviera a punto de suceder. Todos se hallaban profundamente dormidos. Mis padres, en su habitación. Layla y yo, en la nuestra. Mi hermana y yo compartíamos cuarto. Podía verla sobre su cama, dormitando, en sosiego. Todos se hallaban profundamente dormidos. Menos yo. No podía dormir. No podía dejar de dar vueltas y vueltas en la cama. No podía dejar de pensar en mi madre y en la situación extraña en la que estaba pasando. ¿Qué es lo que verdaderamente le pasa a mi madre? ¿Por qué tiene que ir al psiquiatra? No podía dejar de cavilar aquellas preguntas, las cuales, me aterraban saber las respuestas.  No podía dejar de pensar en Zedd. En la manera en la que este me ignoraba en la escuela. En clases. Y cuando nos quedábamos las horas extras, haciendo la limpieza de las aulas. Él no me hablaba. Y no se le veía interés en hacerlo.  No podía dejar de pensar en mi amiga Lisa. En la manera en la que ella se había alejado de mi vida. Lisa era mi vecina. Y me daba cuenta de la forma notoria, en la que esta me evitaba. Me evitaba en todos lados. En el departamento y en la escuela. Sí que Lisa me odiaba. Y eso me dolía. Ahora me encuentro completamente sola..  En unos días, seria el viaje de fin de cursos, de la escuela, a Long Blanch, con todo mi grupo, mas, sentía que en este, me encontraría completamente sola. Sin nadie a mi lado. No la pasaría muy bien. Sin embargo, una parte de mí había esperado por este viaje desde que tenía uso de razón.   Aquellos pensamientos daban vueltas y vueltas, en medio de aquella madrugada fría de noviembre.  Poco a poco, deje que el silencio del entorno me meciera suavemente, arrullándome en un completo sosiego, y sin darme cuenta, me quede dormida.  Horas más tarde.. Un grito exasperado me despertó. Un grito. El grito de Layla. Mi hermana. Algo no andaba bien. Y podía percibirse fácilmente. ¿Qué es lo que ocurre..?, pensé, abriendo mis ojos, tratando de acostumbrarme a la oscuridad y percatarme de lo que estaba sucediendo.  Observé una delgada silueta, que se hallaba frente a la cama de mi hermana. Layla volvió a gritar, con un dejo profundo de miedo. En ese instante, supe que aquella silueta se hallaba haciendo daño a mi hermana.  A caso.., ¿esta es una pesadilla?  Así lo parecia.  Sin pensarlo dos veces, me levante rápidamente de mi cama, dirigiéndome hacia la silueta delgada que se hallaba atacando a mi hermana. Esta se encontraba con un pequeño cuchillo sobre sus manos, tratando de hacerle daño a Layla. Sin embargo, Layla, con todas sus fuerzas, forcejeaba, tratando de que el cuchillo no tocara su cuerpo. De un momento a otro, bajo la oscuridad de aquella turbia noche, en medio de los gritos ahogados de mi hermana, me abalance sobre aquella desconocida silueta.  En ese instante, olí su perfume; divise el rostro de la delgada silueta, que sostenía aquel cuchillo entre sus manos. No era cualquier silueta. No era cualquier persona. No era un desconocido. Era mi madre. Mi madre tratando de hacerle daño a mi hermana. A su hija. A Layla.  No podía creer lo que mis ojos estaban presenciando. Aquello era una pesadilla.  Es una pesadilla. Definitivamente, tiene que serlo..  Mi alma se partió en mil pedazos. Un dolor comenzó a quemar cada parte de mí. No sabia que sentir. No sabia como actuar. Solo me quede completamente helada, divisando el demacrado rostro de mi madre, bajo la oscuridad de aquella noche.  —¿Qué estas haciendo..?—titubee, sintiendo un terror que inmovilizaba mi cuerpo.—¿Por qué estas haciendo esto.., mamá? Incluso, aquellas palabras que salían de mi boca, dolían en lo más profundo.  Mi madre no dijo nada, solo siguió forcejeando con Layla, mientras mi hermana, seguía gritando, con un rostro que nunca antes le había conocido.  —¡Déjala en paz!—exclamé, tomando todo el valor posible, mientras trataba de alejar a mi madre de Layla.  Es una pesadilla. Definitivamente, tiene que serlo.. Aquello no podía ser real. O no creía, que lo fuera.  ¿Por qué motivo mi madre quería hacerle daño a Layla? Verdaderamente, ¿estaba loca?  Sentía tanta impotencia. Tanto dolor. Tanto miedo. Sentía tanto..  —Me quieren encerrar. Me quieren alejar. Me quieren encerrar. Me quieren alejar. Me quieren asesinar..—comenzó a repetir mi madre, una y otra vez, en voz baja, con un tono gélido, sin expresión alguna sobre su rostro.—Tienes que hacer algo al respecto.Tengo que hacer algo al respecto.  —¡Mamá!—grito Layla, con lagrimas sobre sus ojos.—¡Ya basta! De un momento a otro, en medio de la forcejeada entre mi madre, Layla y yo, el cuchillo alcanzo a caer enseguida del ojo de Layla. Esta lanzó un grito más fuerte. Sabía que aquel grito no era por dolor físico. Si no, por el dolor que sentía, ante aquella turbia escena que nos encontrábamos viviendo.  —¿Qué esta pasando aquí!—dijo mi padre, entrando abruptamente a la habitación. Este lanzó una mirada a la escena frente a sus ojos. Mi madre, se hallaba sentada sobre el suelo, meciéndose de un lado a otro, sosteniendo sus piernas, mientras repetía una y otra vez, aquellas palabras inaudibles. Mi hermana y yo, nos encontrábamos atónitas por lo que acabábamos de vivir. Layla no podía dejar de llorar.—Hijas, ¿están bien?—volvió a decir mi padre, con una voz entre cortada.  Aquellos momentos eran tan borrosos en mi memoria. Todo de mí se hallaba en estado de shock. No sabía cómo reaccionar. No sabia que sentir.  ¿Qué se supone que tenia que sentir, después de ver como mi madre trato de lastimar a mi hermana, mientras dormía, con un cuchillo sobre sus manos? ¿Qué se supone que tenia que sentir?  Esa misma noche, mi padre se llevo a mi madre a un hospital psiquiátrico. Esa fue la ultima vez en la que la vi. Dentro de mí, estaba tan confundida. Sentía una mezcla de emociones en mi interior. Sentía tanto odio. Tanto miedo. Tanta tristeza. —Hijas, todo estará bien..—nos dijo mi padre, una vez que volvió de dejar a mi madre del hospital psiquiátrico.—Su madre tiene esquizofrenia, y por eso ocurrió lo que ocurrió. Pero les prometo, que esto no se volverá a repetir. Ella va a mejorar..  Aquellas palabras me resultaban palabras sin un sentido alguno. No importaba si nuestra madre mejoraba o no. Lo hecho, hecho estaba. Y ella ya le había tratado de hace daño a Layla. Me dolía pensar en el daño psicológico que esta le pudo haber dejado. Me dolía saber que Layla, mi hermanita, había tenido que vivir, frente a frente, con esa traumática experiencia. No había estado ahí para protegerla. No lo suficiente..  Todos, en el edificio, se enteraron de lo ocurrido. Aquello, fue un completo escándalo. La gente hablaba, diciendo que había podido haber sido mucho peor.. Mas, ellos no entendían, que aunque, afortunadamente, Layla y yo, hubiéramos salido ilesas, el daño psicológico había sido inevitable de evitar.  Lisa, mi ex mejor amiga, mi vecina, se había enterado de lo ocurrido. Aquello, había hecho que esta se compadeciera de mi, pues unos días después, se me acerco, diciéndome con una sonrisa falsa:  —Te perdono.  Mas, aunque Lisa decía perdonarme, ella definitivamente, ya no era la misma conmigo. Aquello, era el menos de mis problemas. Pues, no dejaba de pensar en aquella turbia noche que, como familia, habíamos tenido que enfrentar. No dejaba de pensar en la silueta de mi madre, frente a Layla, tratando de acuchillarla mientras ella dormía. No dejaba de pensar en el rostro de mi hermana, inundado de terror. No dejaba de pensar en las lagrimas derramadas de mi padre. No dejaba de pensar en la culpa, el miedo, el enojo y la tristeza, que se habían fusionado en mi interior, siendo una sola emoción. No dejaba de pensar en aquella noche turbia de noviembre. 
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