Por la noche regresé a casa, papá me esperaba en la sala, cerca de la chimenea, él se veía demacrado por la preocupación, cuando me vió, puso su cara feliz y se acercó a mi.
—¡Braddly, hijo mío! —gritó con ansiedad, yo me acerqué y lo abracé, le dije:
—Padre he regresado a casa.
Volví la vista y miré a mi primo hermano, él me sonrió hipócritamente, mientras yo oía sus pensamientos internos que decían, "¡maldito, pareces tener más vida que un gato, pero te iré restando uno a uno!"
En cuanto oí los pensamientos internos de mi primo hermano, no pude aguantar que todo pareciera normal, le devolví la sonrisa mientras internamente le decía, "Te equivocas, no tengo más vida que un gato, lo tengo alargado, podrías intentar una tras otra, sin embargo, veremos si podrás antes que envejezcas"
En cuánto el escuchó mi voz interna sólo para él, se volvió pálido e incipiente.
Me volvió a ver y parecerían que sus ojos saldrían de su circulo.
Solo me reí y mi voz sonó macabro, mi padre no dijo nada, mientras mi primo seguía en la habitación, él habló a mi primo hermano y le dijo:
—Gang, ¿puedes retirarte? Quiero hablar a solas con mi hijo.
Gang salió más corriendo que caminando, parecería tener miedo, yo debería tener mucho cuidado, pues no debería exponer mi nueva identidad y dar de que asustar a las personas, mi intención nunca habia sido para dañar a los seres humanos, yo aún me siento como uno, y tengo a mi padre todavía.
—¡Brad, hijo! ¿Estas enfermo? Dime hijo, ¿pasaste mucho tiempo en la intemperie?
—Estas muy helado hijo, tu cuerpo está muy frío, déjame calentarte, me dice mi padre mientras me acaricia mi hombro.
—Padre —le susurro —No te preocupes por mi, perdóname por no haber pensado en ti en todo este tiempo, perdona por haber estado sólo pensando en mi bienestar y no en las preocupaciones que te he causado desde el problema de Yuaen Su.
—Desde mañana, me ocuparé de todas las obligaciones que debía asumir desde hace mucho, ya no tendrás que preocuparte por esas cosas —le digo a mi padre, él está perplejo, me mira con asombro y me dice:
—¿Estas bien, hijo?
—Si —asiento mientras me mira con ojos de sorpresa, luego dice.
—Gang ya está ayudando con eso, puedes descansar mas y guardar luto por tu prometida un poco más tiempo, me dice.
—¡NO! no padre, esas no son obligaciones de Gang, son mías, ya no quiero esconderme por allí y llorar la muerte de mi prometida, Gang puede buscar su camino, que no me haga sombra aquí, quiero que se vaya.
Mi padre quedó totalmente sorprendido, pero no me contrarió en nada.
—Esta bien, hijo —respondió.
—Padre, te ves cansado, no has dormido bien ni descansado estos días, puedes ir a descansar —Pedí que descansara, se veía cansado.
Desde ese día, le quité todas las responsabilidades que había tomado mi primo Gang, prácticamente lo degradé a un peón más, le quité toda autoridad, no lo maté, sólo le quité lo que el mas quería.
Así pasaron en un abrir y cerrar de ojos otros 20 años mas.
Ahora yo tenía 42 años en la edad humana, sin embargo mi rostro se veía tan juvenil, como a mis 20 años, en cambio mi primo Gang ya tenía 27 años en aquel entonces en el que hizo todo para destruirme, a como dije, no lo maté, sin embargo no le permití casarse con ninguna mujer que valiera la pena, él mató a mi prometida y ese era mi venganza al no permitir que él se quedara con una mujer y cumpliera su vida amorosa.
Estas mujeres morían trágicamente cuando su relación apenas iniciaban.
Nadie sabía de el por qué, y en los años 1840 y tantos, aún la gente vivía de las supersticiones y achacaron a mi primo Gang de que era un hombre maldito.
Ninguna mujer quiso volver a acercarse a él, tampoco permití que él volviera a ver o saber de sus padres. A sus padres los desterré a vivir muy lejos por ser parte del complot y fingir estar muertos, así preferí que fueran para ellos.
Mi padre estaba en sus 80 años, él estaba muy lúcido y fuerte, yo lo cuidé muy bien, sabía que él estaba insatisfecho con mi vida solitaria, me repetía siempre.
—Hijo mío, quisiera verte casado, tener tu propia familia, quiero verte feliz.
Esas siempre fueron sus palabras, yo sabía que eran sinceras, pero yo no tenía corazón y si la tuve alguna vez, se marchitó con la partida de Yuaen Su.
Mi amistad con el Sr. Misterioso que ahora habían pasado 20 años, después de todo ya no era tan misterioso para mí, se volvió más fuerte y casi familiar, él y yo nos consagramos como hermanos de sangre.
Con mi riqueza frente a la de él, no era nada, el me dijo:
—Camino sobre la tierra desde el año 1,492 , el año en que se descubrió América.
—Viajé a ese lugar, una vez fue hallada escondida de la memoria ignorada de los hombres, era una tierra llena de riquezas, pero también de muertes, despojos e injusticias, no quise ver mas el sufrimiento de tantas personas, así que llevo mas de 300 años viviendo aquí.
—Los seres humanos piensan de nosotros como unas bestias peligrosas, monstruos que no merecen vivir.
—Si supiera de nosotros, no nos permitiría coexistir, pero ellos son mas bestias que las mismas bestias, son los causantes de tantas guerras y sufrimientos entre ellos mismos, se matan por nada, es su naturaleza, ¿viste a tu pariente? —Me señala.
—El quiso matarte y... ¿por qué razón? Por la misma ambición, quería tu lugar y tu herencia, cuando pudo compartir todo contigo y ser un apoyo para ti y tu ser su apoyo. ¡Crecer juntos!
—Pero no —Le termino de decir la frase.
Al final, sus palabras, eran certeras, le dije.
—Tambien hay bondad entre los seres humanos, hay buenas historias, personas inocentes como Yuaen Su o como mi padre, ingenuos y llenos de amor.
—Y quiero preguntarte Aurin Dark, ese era el nombre del ser desconocido. Mi hermano de sangre.
—Porqué ya no te llamas a ti mismo un ser humano?
Dark sonrió con risa suave, después su tono fue subiendo hasta que su risa sonó más fuerte y estridente. Luego dijo.
—Porque ahora ya no lo somos, ellos mismos nos tienen miedo, tienen razón, ahora somos diferente a ellos.
—Mientras mas rápido lo entiendas, será mejor mi hermano —finalizó Aurin Dark.
Caer en un trance, fue lo que hice al escucharlo decir, sabía que él tenía la razón, pero importa como te sientes, con quien te identificas, ¿no es así? Yo me sentía igual, el mismo, mis pensamientos, nada había cambiado, mi moral y mis convicciones eran las mismas, solo mi alimentación cambió y me volví más fuerte.
Ahora viviría más años.
Esas eran las diferencias que yo veía entre los humanos y los vampiros, pero ¿acaso no somos diferentes desde siempre los seres humanos? Nadie es igual a otro, después de todo.