De cierta manera Jessica era tenaz, creía que el mundo y lo que hay en ella, le pertenecía, así que siguió golpeando a mi puerta.
Me levanté de un salto de la amplia cama, lo tenía cubierto de seda suave, el contacto con la piel era exquisito, me gustaba, la humanidad servía, se encargaba de hacer nuevos descubrimientos que le hacía más fácil la vida al resto de las personas.
Era verdad que algunos de dedicaban a hacer maldad en el mundo, pero otros servían para contra restar el mal. Hacia o inventaba cosas para hacer de la vida más llevadera. ¿o no?
Volviendo a mi siesta y que una mujer quejumbrosa me viniera a molestar, salí de mi entorno suave y silencioso, abrí la puerta, ella estaba con una bata negra que le llegaba a los pies, cuando me vió sonrió maliciosamente, creyó que con el sexo me tendría prendido por ella, grave error la de ella suponer tal cosa, yo la miré con enojo, ella sabía que había roto una de mis reglas.
Era no molestarme y tampoco buscarme para coger conmigo, a menos que yo la buscara.
—Brad Gu, ¿cariño tú sabes cuánto te he echado de menos? —Lo dijo seductoramente, algo del cual yo era libre de sentir por alguien.
—Ah ¿Porque eres tan malvado? —Lo dice al ver mi postura, si interés a sus encantos.
—Me has echo sufrir por ti, te deseo demasiado. —repite la mujer sin detenerse a ver que en mi no hay nada para ella.
Mientras tanto deja caer la bata de su cuerpo y muestra a la vista todo su cuerpo desnudo.
Yo la miré y respondí de manera tajante.
—Yo no soy tu quita ganas, te dije claramente que éste lugar es mi santuario y aquí no traigo a las zorras como tú.
—¡Vístete y largo de aquí! —le ordeno de manera que no dejaba lugar a negociar.
Ella me mira con odio e insatisfacción diciendo.
—Ah, Brad, los demás tenían razón al hablar de ti.
—Que no aceptas a una mujer por que eres gay.
—Jajaja —Se ríe de mi de manera burlesca y vuelve a su veneno.
—Te gusta que te den palo en vez de dar a una su castigo ansiado.
—¿Como es que se llama tu pareja, Dark, sí, es él, ahora lo recuerdo? —seguía hablando la maldita mujer, cuando la tomo por los pelos.
—¿Eres tonta o te haces? ¿buscas tu muerte aquí ? —La fulmino y la lanzo a la pared, con su condición para ella eso no era nada, este arrebato mío me ha puesto tan enrrabiado como nunca.
Ella gime de placer y pareciera excitada, la agarro de su brazo la tiro a la mesa dándome la espalda y miro su coño palpitante, ella quería penetración, se la iba a dar, aunque a mí no me produjera ningún placer, pues ya me había aburrido de su cuerpo.
Le introduzco mi p*lla en su c*ño, ella parece estremecerse, empiezo a darle duro una y otra vez, mi acción de darle rápido y duro la hace gritar como loca.
—¡Aaaaaaaaahhhhhh, uhhhhh, Brad, me matas con tu longitud gruesa y dura, me matas de placer, la mujer encorvaba su espalda, sus tobillos y pies.
Le sigo dando hasta que ella se viene una y otra vez, retiro mi m**mbro de su c*ño y luego entro al baño a enjuagar mi cuerpo.
Ella queda recostada sobre la mesa jadeando todavía, cuando salgo del baño le pido que se largue, no quiero verla, ella no me llena mi corazón vacío.
—¡Eres tan hermoso! Y tu virilidad es tan buena, no deberías desperdiciarla sin su uso —dice la descarada.
—¡Dije que te fueras de aquí! —Le grito sin más, ella me mira de reojo y dice.
—¡Volveré cuando quiera otra f*llada, o si no! —Se detiene y me mira.
—¡Si no que! —Le contra pregunto, ella se ríe con desdeño y dice.
—Si no, me encargaré de poner tu reputación por los suelos. —dicho eso salta desde la ventana.
Lo que ella no comprende es que mis atributos son mi responsabilidad, como lo use es asunto mío.
La Miro alejarse, ella es una mierda de gente, escogió mal a quien j*der, antes que raye el sol de mañana, la pondré en una mazmorra.
Personas como ella, solos se buscan su perdición.
...
La próxima semana viajaré a América, buscaré una cantidad exorbitante de oro y plata que tengo en unas de mis propiedades, son mías, eso me convertiría en un hombre más rico de lo que ya soy.
Ahora recuerdo a mi primo hermano, su necesidad de querer lo ajeno, y de sentirse dueño de las riquezas.
Pobre hombre, nunca fue feliz, yo jamás permití que se casara, gracias a él me volví en lo que soy ahora, me condenó a una vida de Soledad eterna.
Mientras pienso en el pasado, salgo volando, no es que salga volando con alas, si no que nuestros pies no tocan suelo, solo lo hacen para impulsarse más hacia el aire y hacia arriba dando a mil pasos por minuto, los que me ayuda a estar lejos en tan poco tiempo.
Llego a México, es el año 1940, todo es locura.
01 de diciembre Manuel Ávila Camacho asume como presidente de México, había sospechas de fraude electoral.
Llego a Brasil, hay guerras en toda Europa y Asia, rumores de guerra entre los franceses y Alemanes, todo es un caos total en todas partes.
Los británicos están exasperados, hay restricción de alimentos, de la mantequilla, del azúcar, de otros víveres, la guerra está dejando secuelas.
Es difícil viajar así, pero tomo algo de las riquezas y vuelvo hacia atrás, pareciera que los seres humanos estan más enloquecidos que nunca.
Debo buscar mi guarida.
Nunca ha sido mi intención enfrentarlos, están más locos que una cabra.