Fiestas de la realeza colombiana Duraríamos solo un par de días en Bogotá porque ambos debíamos regresar a trabajar en la costa y además, las clases estaban por retomar, así que no podíamos tardar tanto tiempo acá. Al día siguiente, Alejandro se veía mejor y le dije que mejor ya no habláramos sobre eso, era lo mejor. Él me dijo que fuéramos a una fiesta que daría una de sus primas paternas, que era una boda católica clásica y por supuesto, bastante ostentosa. Era en una zona alejada de la ciudad que ni siquiera sabía si esta hacía parte de la misma, pero era una especie hotel retirado, lleno de zonas verdes y por el lugar, era aún más frío que la propia ciudad, pero al menos pude prepararme previamente porque el pelinegro al verme luchar con el frío de la capital al no estar acostumbrada,

