SADIE Madrid era hermoso, llevaba una semana y estaba maravillada con todo. La gente era cálida y alegre y me habían contado que las noches aquí eran algo especial. Aún no salía mucho, todavía estaba adaptándome al cambio de horario y al ático que Paul me había facilitado, me gustaba no solo porque era amplio y luminoso sino porque estaba cerca del trabajo y el precio del alquiler era muy accesible para mí salario. Sin embargo, a pesar de todo eso había una partecita mía que aún se sentía triste y decaída. Había tenido la tonta esperanza hasta el último momento que él vendría a buscarme, que se daría cuenta de su error y me diría que me amaba también y que no me fuera. Nada de eso pasó. Supongo que debe estar disfrutando de haber retomado la relación que tanto quería, Sam trato de co

