MAXWELL Una brisa fresca salía del agua, aliviando el calor tropical, me ajusté las gafas de sol y di un sorbo a mi bebida, era frutal, se servía en una cáscara de coco y tenía un pequeño paraguas de papel en la parte superior, parecía ridículo la verdad. Pero tenía que admitir que estaba bueno. Sadie se paseaba por la orilla del agua, metiendo sus lindos piececitos en las olas y su bikini rojo quedaba fantástico sobre su piel bronceada, además el embarazo ya empezaba a notársele en una pequeña pancita. Miró por encima del hombro y sonrió. El sol no tenía nada que envidiarle. Ella iluminaba todo el puto mundo. Mi mundo en particular, donde Sadie y mi hijo eran mi todo. Me movió los dedos y se alejó un poco más, con el agua salpicándole los tobillos. Era una gran vista para ser hone

