Con manos temblorosas tomo la taza y sorbo con cuidado para no quemarme; y, aunque no lo estoy mirando, siento el escrutinio de mi mentor quemarme. Él sospecha que algo más que una insistencia de parte de mi ex sucede, debido a lo obvia que soy. Odio esto. No quiero que él me vea con lástima ni que su buen trato hacia mí sea liderado por esta situación tan humillante. Yo quiero que él me admire, que me vea como a una mujer fuerte y autosuficiente. Siento sus dedos suaves acariciarme las mejillas y quiero golpearme porque sé que lo hace debido a que estoy llorando de nuevo. —Cuando estés lista para hablar estaré disponible para escucharte. —Rompe el silencio que se había instalado desde que le dije que tenía miedo. Me siento tan avergonzada por mi debilidad que prefiero no hablar más y ev

