¡La mañana de hoy está hermosa! La brisa fresca me acaricia la piel cuando salgo del edificio y sonrío al ver los primeros rayos de sol. Sí, hoy es un lindo día y, estoy tan ligera y relajada, que siento que floto. Es inevitable sonreír mientras camino en dirección al autobús. Antes de llegar a la parada, me compro un café. Mientras espero, degusto la bebida cafeinada con ganas. Hacía tanto que no disfrutaba la rutina mañanera, en realidad no recuerdo la última vez que me sentí tan tranquila, relajada y feliz como en este momento. La llegada del autobús me saca de mis meditaciones, por lo que me apresuro a subir, de inmediato, me coloco en el asiento que queda en la ventanilla para admirar el panorama a través del cristal. Ya en la academia, me apresuro a la primera clase. A Maya esta c

