20. La verdadera trampa

3108 Words

La una de la tarde llegó con la puntualidad que caracterizaba todas las rutinas militares del campamento. El sol se encontraba en su punto más alto, creando sombras cortas que apenas proporcionaban refugio del calor del mediodía. Los soldados que no estaban de guardia aprovechaban estas horas para descansar, afilar sus armas, o simplemente conversar en grupos pequeños mientras esperaban las actividades vespertinas. Tharso se encontraba sentado en el suelo del área de entrenamiento, con las piernas cruzadas y su espada de plata extendida sobre su regazo. En sus manos sostenía una piedra de afilar que movía con movimientos rítmicos y precisos a lo largo del filo de la hoja. Era una actividad que encontraba relajante en sus horas libres, algo que le ayudaba a procesar los eventos de la noche

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