32. Los mejores días

2195 Words

Tres días habían pasado como susurros dorados en la memoria de Celeste. Tres días de caminar por las calles empedradas de Corazón de Luna junto a Tharso, entregando cartas a familias que recibían las palabras de sus seres queridos con lágrimas de alegría. Tres días de ver cómo los ojos de madres, esposas e hijos se iluminaban al reconocer la caligrafía familiar en sobres manchados por la rústica vida militar en el campamento. Pero a pesar de todo, la rutina se había vuelto preciosa para Tharso y Celeste. Cada mañana salían después del desayuno que preparaba Naya, con el sol de verano calentándolos. Primero buscaban direcciones, tocaban puertas, presenciaban reuniones emotivas entre correspondencia y destinatarios. Luego, cuando el trabajo del día terminaba, encontraban algún lugar elevado

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