La conversación entre ellos fluía con la facilidad que solo viene de una historia compartida larga y profunda. Para celeste fue fácil darse cuenta de que Mary había ocupado un lugar importante en la vida de Tharso antes de su servicio militar, y que los sentimientos entre ellos no se habían desvanecido a pesar de los años de separación. Fue en ese momento que Tharso recordó la presencia de su capitana. Se volteó hacia donde ella había estado esperando con paciencia observando todo el silencio, extendiendo su mano en un gesto que la invitaba a acercarse al grupo. —Quiero presentarles a alguien —anunció, con su voz adoptando un tono más formal, pero manteniendo la calidez—. Ella es Celeste Halmort, la capitana de mi regimiento en el campamento militar. Un silencio ligeramente incómodo se

