Suelo cometer imprudencias, pero esta vez fue una muy buena, vaya y que si disfrute cada minuto en los brazos de Diego, quien se iba a imaginar que detrás de ese nene dulce éxistiera un hombre tan pasional, la verdad es el mejor que he probado. Siento unas caricias en mi abdomen y va subiendo hasta estrujar los senos, un gemido sale de mi boca. —Buenos dias princesa –Sonrio y volteo a quedarme frente a él —Buenos días –agarro mi teléfono, veo la hora y ya es tardisimo —Me tengo que ir –Me levanto rápido, pero me agarra volviendome a la cama —No te vayas –se sube sobre mí —Tengo cosas que hacer —Hoy te puedes dar unas vacaciones con tu novio –Me atraganto por lo que acabo de escuchar —Estas loquito tu y yo no somos novios —Claro que si, desde anoche lo eres y sabes que ahora eres

