EL SOL NO SE CUBRE CON UN DEDO. El llamado de Marena, sobre mi padre hospitalizado, me hizo dejar todo inclusive a Emma, que es ese otro asunto que me tiene bastante mal, no soporto las mentiras. Tomo un taxi que me lleve a la dirección que me enviaron, volver a ver las calles de la ciudad es otra cosa, esto se siente mejor, ya no soportaba estar dentro de las cuatro paredes de esa clínica. Respiro profundamente al recordar todo lo que he sufrido en estos últimos meses. Llego al hospital militar donde esta mi padre. Me espera Marlena en la recepción, siento un pequeño intusiamo verla, ella ha sido una excelente amiga y compañera de trabajo, me acerco a ella y me abraza. —Diego que bueno verte bien y sobre todo recuperado –Crei que nadie había visto mi estado de destrucción en el que me

