Mis últimos recuerdos son de Diego manejando a toda velocidad, por mas que hice para que se detuviera no mas no lo hizo. Ahora me encuentro en un hospital, solo tengo un dolor de cabeza, el doctor insiste en que me tengo que quedar pero eso no va a pasar. Necesito ver a Diego, ignoro la orden del doctor y la de mi hermano que se rehúsa a que vaya a verlo. Como si el no fuera el culpable de lo que está pasando, si estamos aquí es por la maldita droga que me dio para que Diego la consumiera. Giro el pomo de la puerta, el valor que llevaba se termina hasta estos momentos, mi nene se encuentra sobre la cama sedado. Me acerco hasta su lado, acaricio su precioso rostro y me lleno de coraje conmigo mismo al verlo con unos golpes "No debí dejarlo manejar" Me odio a misma. Entra el doctor a de

