—Oh—, suspiré. —No es algo malo—, añadió rápidamente Remi. —Pero tú también hueles a Liam. Juro que él no se callaría contigo, lo tiene mal—. Me sonrojé y agradecí haberme dado la vuelta para recoger otro trozo para que no pudiera ver mis mejillas rojas. —¿Y tú? ¿Tienes pareja?— Pregunté con la esperanza de cambiar rápidamente la conversación. Remi sacudió la cabeza. —No, no todavía.— Me miró con ojos esperanzados. —Sucederá, quiero decir, eventualmente también sucederá—. Asenti. A mi lobo le gustó este macho. No hubo ningún vínculo, pero fue amable. Parecía perfectamente consciente de nosotros y de su lobo; después de todo, era un rastreador y era amable. La amabilidad era algo que siempre sería de gran ayuda. —¿Entonces tu papá es el rastreador principal?— Remi asintió mientras api

