—Chica Cristine, enfriadora de vino—, gritó Levi. Salí a una pequeña plaza en la nieve en nuestro porche que Levi llamó el —enfriador de vino y cerveza—. Básicamente, tenía nieve apilada a un par de pies de altura y tenía las botellas de cerveza y vino encima. Saqué una botella de tinto cuando el olor de Liam llegó a mi nariz. —¿Necesitas una cerveza?— Pregunté mientras la puerta se cerraba detrás de él. —Sí, por favor.— Lo agarré y se lo lancé. Miró nuestra 'refrigeradora' y sacudió la cabeza. —Al tío Levi siempre se le ocurren las cosas más creativas—. Me reí y asentí. —Funciona—. —Verdad.— Hizo señas y me dio una sonrisa cansada. —Feliz cumpleaños por cierto. ¿Cómo se siente?— Me encogí de hombros. —¿Lo mismo, supongo? Remi ha estado bromeando toda la noche diciendo que me enviar

