LEANDER Ever simplemente se quedó parado mirándome en silencio, su expresión una mezcla de frustración y esperanza perdida. Él también sabía la respuesta, ella nunca me creería. —Necesitas ir a casa. Ha pasado una semana desde que Gwen terminó su celo. Ella te necesitará esta noche —dije en voz baja. Ahora su expresión parecía angustiada por una razón completamente diferente. Su compañera había terminado su celo hace siete días y en cuestión de horas él olería a una cría en su vientre, o ella comenzaría el proceso de expulsar el producto del parto que ya no se necesita sin una cría. Asintió, se dio la vuelta, y se fue. Me hundí de nuevo en la silla. Después de otro momento, terminé mi bebida. Extrañaba a mi pequeño ratón. Todavía quedaba algo de luz del día y había algún lugar que qu

