Hyacinth El agua golpeaba mi cráneo, caliente y ardiente. El vapor se elevaba en el espacio a mi alrededor, nublando el aire y empañando las paredes de cristal transparente haciendo imposible ver a través de ellas. De todos modos, no podía ver. Mis ojos estaban rojos e hinchados por mis lágrimas. Escuchaba el sonido del agua saliendo de la regadera. Resonaba en mis oídos, retumbando con su propio latido en mi cabeza. Estaba desesperada por que ahogara todos mis otros sentidos, por hacerme insensible. Quería olvidar lo que acababa de ver, lo que acababa de oír. Los lamentos torturados de una loba, incomprensibles, desgarradores gritos de dolor que salían de su garganta. Su pareja, de rodillas, llorando por su dolor y también por el suyo propio. Nunca antes había visto algo así. Nunca

