Camino a la cocina, sigo con mi dolor de cabeza, ahora un poco menos fuerte, el agua que me dio María, me ha mejorado, necesito reponerme, cuando voy a entrar a la cocina, me encuentro a coco en la puerta, lo saludo quiero saber por qué él es importante en la mansión, talvez me puede contar cosas de Frank y así lo logré conquistarlo. —Buenos días coco, te había mirando antes, pero no tuve el gusto de saludarte. —Señora Isabella, buenos días, me alegra que esté aquí, ya el señor me habló de usted, me gustaría conversar un rato con usted, si no es mucha molestia— Siempre tan gentil, me habla muy amablemente, con su traje n***o elegante y guantes blancos. —¡Por supuesto!, ¡me encantaría hablar con usted!, no es ningúna molestia, al contrario es un placer. —Por favor siga a la cocina, ahí

