Voy corriendo a ver qué le pasa, la abrazo, pero ella no me habla, llega con su vestido n***o de lentejuelas desarreglado, toda despeinada, sin un zapato, trae una maleta en su mano, no entiendo nada. —¿¡Que te pasa amiga!?, ¿¡Que tienes!?, ¿¡Que te hicieron!?, ¡hablame por favor!, ven, vamos a la sala, no hay nadie, las empleadas se fueron a descansar siéntate y me cuentas que pasó, estoy muy preocupada por ti, — la dejo ahí sentada en el sofá, voy a la cocina por un vaso con agua, necesito que se calme, y me diga algo, le pasó el vaso de agua, me lo recibe temblorosa, toma un bocado, respira y lo deja en la mesita que está a lado del sofá. —¡Amiga!, Isabella, Fui a mi cita con Armin Fischer, fuimos hasta un restaurante muy bello, muy fino, cenamos delicioso, hablamos de todo, le conté

