Estaba acostada en mi cama mirando el techo. Mis padres me dejaron hace horas en la casa. Simplemente me dijeron que los esperara y cancelara todos mis planes con mis amigos, que volverían por la noche. Así que aquí estoy esperando a ver qué será de mí, yo nunca había estado en esta posición.
Me perdí el viaje a la cabaña. Les dije a los chicos lo de mi expulsión. No estuvieron contentos con eso y dijeron que iban a cancelar el viaje, pero yo sabía lo mucho que habíamos planeado este viaje. Era de los últimos viajes que íbamos a tener de manera seguida, todos estábamos en nuestro último año, los gemelos habían sido aceptados en una universidad muy renumerada y se iban a ir a estudiar allá. Emily y yo aún no sabíamos que vamos a hacer pero sin los chicos aquí ya no habrá viajes a la cabaña. Solo en vacaciones.
Así que ellos están allá, y yo sigo esperando a mis padres.
Oigo ruidos abajo. Ups, mis padres llegaron. Salgo, bajo y me quedo al pie de las escaleras, mama está en la cocina y mi padre está sentado en la sala. Veo que está bebiendo licor, las cosas no se ven muy bonitas.
-La mesa está servida, vengan a comer.- escucho que dice mi madre desde la cocina. Veo como papa se levanta y se dirige a la cocina.
Me acerco a la cocina, veo que han traído pizza. Me siento en mi silla, tomo un trozo de pizza y lo coloco en mi plato.
-Mama… - empiezo diciendo para tantear el terreno.
-Ahora no Aisha. Tu padre y yo debemos hablar contigo. Pero primero comeremos.-Dice rotundamente. Supongo que está muy enojada conmigo . Yo me siento a comer mi comida en silencio. Nadie habla en esta mesa, es un silencio incomodo. Empiezo a comer y ni siquiera disfruto la pizza. Con lo que me gusta. Termino mi comida, me levanto y recojo mi plato. Lo llevo hasta la cocina, regreso a la mesa y me siento de nuevo. Solo me queda esperar a que ellos hablen.
-Tu padre y yo hemos hablado respecto a lo que paso.- Empieza diciendo mi madre.- no te vamos a castigar por lo que hiciste. De alguna manera vemos que estabas tratando de defenderte de esa niña. Supongo que no hiciste nada al principio debido a que su padre es policía.- ella me mira y yo asiento.
-Tu madre y yo hemos tomado una decisión, sin embargo. Que estamos seguros no te va a gustar. Pero lo haremos de todas maneras.- mi padre me mira, él tiene toda mi atención en este momento.- Nos mudaremos de esta ciudad.- Dice y no lo puedo creer.
-¿Qué? Pero ustedes no pueden hacer eso.
-Si podemos, Aisha. Y lo haremos. Me han ofrecido un empleo muy bien pagado, y creo que todos necesitamos un cambio de ambiente. ¿Te acuerdas de la casa que me dejo mi abuelo?- asiento. Él había mencionado la casa que había heredado hace un par de meses en un pueblo en medio de la nada. Un pueblo llamado Linders. Era tan poco importante que ni siquiera a parecía en el mapa- Bueno, mi nuevo trabajo será allí. Y viviremos allí.
***
Mierda. Estaba en mi habitación empacando mis cosas. Mañana era sábado, tenía que tener mis cosas listas para irnos a medio día. Según mi padre, necesitaríamos todo el domingo para instalarnos. Lo peor, empezaría la escuela el lunes. Aun no lo puedo creer. Estoy casi segura de que mis padres no hubieran tomado esta decisión sino hubiera sido por mi culpa.
Termino de empacar mi ropa. Debo empacar todas mis cosas, hasta la ropa de cama. Dado que solo dejaremos los inmuebles. Mi padre dijo que en la casa tendríamos todo lo que necesitaremos. Eso lo dudo. Sea lo que sea que hay en esa casa debe ser del siglo pasado. Además, nunca había conocido a este abuelo, nunca vi ni una sola foto de él, solo oí hablar de él un par de veces.
Lleno otra maleta con todas mis pertenencias. Hace un rato me llego una caja, bien sellada. Según lo que leí, son todas las cosas que tenía en mi casillero. Joder. Hasta han mandado a alguien para recoger mis cosas. Eso demuestra lo poco que me quieren en ese colegio.
Eso lo voy a subir al camión de mudanzas tal y como lo trajeron.
***
Luego de cuatro horas de viaje, por fin vemos el aviso que reza: “Bienvenidos a Linders”. Pero mi padre dice que aún faltan dos kilómetros para visualizar el pueblo.
La batería de mi Tablet murió, así que ya no puedo leer libros. Me limito a escuchar música en mi móvil. Mis ojos se desvían al paisaje que nos rodea, es un bosque muy espeso. Está cayendo una lluvia torrencial, al parecer en este pueblo predominan las lluvias, supongo que al sol no le gusta este pueblo.
Después de un par de minutos diviso una pequeña casa de color azul chillón. Nunca creí que podría haber un color como ese. Ósea, a mí me encanta el azul, pero este es chillón. No me gusta.
A medida que nos vamos acercando veo que es una casa pintoresca a pesar de su color. Mi vista se dirige hacia la derecha de la casa donde hay un camino. Veo a la izquierda, no hay nada. Este parece que es el único camino.
Mi padre se dirige hacia allí. Rápidamente perdimos de vista la casita. Seguimos andando y ante nosotros aparece lo que creo que es Linders. Es más hermoso de lo que creí, tiene un estilo antiguo muy colonial. Parece una civilización de la época victoriana, casi esperaría ver mujeres con vestidos esponjados con diseños intrincados y asfixiantes corsés. Casi. Veo que la gente viste normal jeans y camisetas. Unos cuantos usan trajes y algunas mujeres con unos vestidos preciosos. Me doy cuenta de que las personas que viven aquí parecen tener mucho dinero. Como cualquier pequeño pueblo cuenta con que, la calle principal está llena de tiendas. Alcanzo a ver una tienda de comestibles, una cafetería y una lavandería. Sospecho que pasare mucho tiempo en la cafetería.
Seguimos de largo sin aminorar la marcha. Creo que mi padre está algo cansado. Tres calles más adelante cruzamos hacia la derecha, me fijo en que hay enormes casa. Bueno decir casa sería muy poco. En realidad son como mansiones, aproximadamente de una cuadra cada una, y por lo que veo las cuadras son muy grandes. Algunas son ornamentales con hermosos tallados se ven antiguas pero muy bien conservadas.
Seguimos conduciendo unas seis calles antes de cruzar hacia la izquierda, luego en la siguiente calle a la derecha. Seguimos recto, hasta que ya no veo más casas. Han pasado al menos unos diez minutos desde que vi la última casa.
-¿A dónde vamos? Creo que hemos dejado el pueblo más atrás.
-Resulta que nuestra casa queda algo alejada del pueblo. No te preocupes todavía seguimos en Linders- aclara al ver mi cara de desconcierto.- ¿Ves allí?- señala un cruce que no había visto. Asiento a modo de reconocimiento.- Es por ahí.- Llegamos ahí en un santiamén. Mi padre cruza y a lo lejos distingo unja verja negra. Hemos llegado.
Mi padre para el auto frente a la verja, se ve muy bien cuidada, es de aproximadamente tres metros y medio de alto y como cinco de alto. Se ve imponente, en la parte superior tiene un diseño más como si estuviesen imitando un corazón, termina arriba con pequeñas puntas parecidas a flechas. Me fijo en que esta casa parece moderna, mucho de hecho. Tiene un panel de control y veo como mi padre ingresa un código la verja se abre sin apenas hacer sonido. Me maravillo, todo se ve muy sofisticado. Mi padre regresa.
-Wow, papa esto es genial.
- Lo es, Aisha. Espera a ver el interior, hice que el señor John me enviara unas cuantas fotos.- Dice mientras acelera al interior de la casa.- Por cierto, Aisha, respecto a la verja, esta electrificada, solo puedes tocar el panel de control, después que ingreses el código se abrirá automáticamente, también quitara la electricidad hasta que la cierres de nuevo.
-¿Quién es el señor John?
-Era el mayordomo de mi abuelo, también hay una cocinera y unas ayudantes de limpieza. Venían con la casa, así que trata de ser amable.- Me dedica una sonrisa. Pero no le prestó atención. La casa, o mejor dicho el palacio, es enorme y hermoso. Es un hermoso palacio, al puro estilo victoriano. Hay un hermoso jardín. Hay una fuente en medio, haciendo una pequeña carretera redonda para los autos. Mi papa estaciona frente a la puerta todos nos bajamos del auto a contemplar la belleza de nuestra nueva casa.
-Bien, hemos llegados. Creo que debería explicarte algunas cosas…- Empieza diciendo mi papa, pero es interrumpido por un hombre que sale de la casa, vestido con un traje de pingüino.
-Bienvenidos a la mansión Dailan. Señor Dailan, es un placer conocerle. Estuve muy ansioso esperando vuestro regreso a casa, espero que la casa sea de su agrado.-hace una breve inclinación y se dirige hacia mi madre.- Bienvenida mi señora. Es un honor para mí conocerla al fin. Espero que se sienta cómoda, por favor, cualquier cosa que necesite le ruego me diga, para solucionarlo.- Le hace una breve inclinación a mi madre, veo que mi madre lo mira con ojos, pero ella le sonríe y le dice.
-Oh, por favor dígame Vanessa, ese es mi nombre.- el hombre le sonríe y me mira.
-Señorita Dailan, es un verdadero honor, para mí conocer a la heredera del señor James. No dude en pedirme cualquier cosa.- Se inclina y para mi sorpresa me toma la mano y me da un casto beso. Creo que me sonrojo.
-Yo soy John, el mayordomo de esta mansión. Síganme les mostrare su casa. Se dirige hacia la casa y nosotros los seguimos.
El interior de la casa no es en lo absoluto lo que me imagine. Hay un enorme recibo, todo es mármol y madera caoba. Combinado con el color carmesí y un bello color crema. Hay una enorme araña de cristal en el techo. Creo que el abuelo del que me entere hace dos meses, era como mínimo asquerosamente rico. Me imagino un vejestorio con mucho dinero y un par de señoritas a cada lado. Iugh.
-Les mostrare sus habitaciones.- lo seguimos hacia las escaleras que hay en el fondo. Son dos escaleras a modo de arco. Subimos detrás de John, vamos hacia la izquierda. La primera puerta es la habitación de mis padres, la mía está a dos puertas de la de mis padres.
-Aisha, tu padre y yo nos refrescaremos y un rato. Te veremos en un par de horas, avisa cualquier cosa.- dice mi madre mientras desaparecer en su habitación. John hace una pequeña inclinación y se retira.
Me dirijo a mi habitación, entro y no puedo creer lo que veo. Es maravillosa, es más grande que la casa que teníamos. Hay una enorme cama victoriana con dosel, es color crema con un tono rosa muy claro. Veo un par de cómodas, una a cada lado de la cama. Un espejo gigante a un lado de la habitación, veo una peinadora con su silla, un televisor plasma pegado en la pared, un equipo de sonido, unos muy lindos sofás color azul claro, rosa pálido y crema. Veo tres puertas de frente a la puerta principal, veo la primera, es un vestidor. Es enorme, del tamaño de mi antigua habitación. Sigo a la segunda y veo que es un baño, igual de enorme que el resto de las cosas. Tiene un maldito yacuzzi. Una ducha y una tina. Hasta tiene un sofá color rosa pálido. Quien tiene un sofá en el baño. Aparentemente yo. Salgo y reviso la puerta siguiente es una habitación, pera está vacía, a excepción de un par de sofás y una mecedora. Regreso, veo la cama y me tiro en ella. Es tan suave que me hundo. Es delicioso.
Me levanto sobresaltada. Hay un frio descomunal y todo esta oscuro, me siento desorientada. De repente recuerdo todo lo que paso la broma de Melanie, la expulsión del colegio, el viaje a un pueblo desconocido, la mansión gigante. Me levanto de la cama, y voy directamente al baño. Al entrar descubro que han traído mis artículos de limpieza personal, salgo y entro en la primera puerta y descubro que también han traído mi ropa. No puedo creerlo, hasta la han ordenado. Decido que me daré un buen baño, lo necesito. Antes de ir al baño de nuevo reviso la hora en mi teléfono, han pasado más de las dos horas que mi madre dijo, es de noche. Me voy al baño y tomo una ducha caliente en la muy sofisticada regadera que tengo en el baño. Salgo voy al vestidor, y escojo un sencillo vestido color turquesa, que me llega a la mitad del muslo, unas sandalias planas color n***o, y un poco de maquillaje, dejo mi pelo suelto.
Salgo fuera y me dirijo a las escaleras, en el recibo miro para todos lados y distingo una puerta, me dirijo hacia allí, entro y encuentro un largo pasillo, camino, a medida que me iba acercando al final oí algunas voces, cuando llegue descubrí un enorme comedor, mis padres estaban sentados en la mesa, hablando muy animadamente con el señor John. En cuanto me vieron pararon la conversación.
-Aisha, que bueno que estas aquí.- Veo como el señor John se retira discretamente.- Ven, siéntate. Come con nosotros, la cocinera hizo un excelente trabajo.-Dice antes de llevarse un trozo de algo a la boca. Veo la mesa hay un hermoso mantel de color carmesí, con unos lindos arreglos florales. Hay una hermosa vajilla puesta en la mesa. Me siento en la silla donde hay vajilla puesta. Quedo frente a mis padres.
-Deberías comer, Aisha. Esto esta delicioso. –Dice mi padre que come muy animadamente.
Miro la comida, debo decir que se ve muy bien. En mi plato veo un enorme filete que se ve muy jugoso, una ensalada, que creo que es cesar, una copa de vino. Me sorprende que mis padres me dejen beber vino, pero no voy reprochárselos. Corto un trozo del filete, casi gimo. Esta tan delicioso que, se deshace en la boca. Pruebo la ensalada, y sip. Es ensalada cesar.
Pruebo el vino y es una maravilla. Me deleito con la comida, mientras mis padres hacen lo mismo con la suya. Cuando terminamos veo que se acerca una chica con traje de sirvienta, recoge los platos en silencio.
-Bueno, creo que me deben una explicación.
-Pues la verdad, es que no sé por dónde empezar. –Dice mi padre desviando la mirada.- Bueno mucho antes que de tu nacieras mis padres murieron, en un accidente aéreo, yo sé que sabes la historia, pero mi padre era hijo de un hombre importante, con mucho dinero y poder, pero él esperaba que mi padre se casara con una mujer que el escogió, era un matrimonio por conveniencia. Pero mi padre se escapó con mi madre, y se casó con ella de inmediato. Así que mi abuelo lo desheredo y se olvidó de él. Mi padre tenía una buena educación y excelentes contactos, así que logro vivir bien. Yo también tuve una buena educación, por eso vivimos muy bien. –Hace una pausa y bebe un poco de vino.- Hace dos meses cuando te enteraste de mi abuelo, fue porque él me busco, decía estar arrepentido. Vine a verlo de inmediato, y me encontré con un anciano moribundo, en esta misma mansión. Me pidió perdón por lo que le había hecho a mi padre, que, por consiguiente me hizo a mí. Estuve aquí un par de días, hable con él, hicimos las paces. Pero tenía que regresar, así que me fui. Al día siguiente, el señor John me llamo diciendo que había muerto. Me había nombrado como su único heredero, así que todos sus negocios y posesiones eran mías, incluida la mansión.
-Wow. No tenía ni idea. ¿Por qué no me lo dijeron?
-Bueno, apenas acababa de enterarme y luego el murió. Así que preferí no decirte nada, veo que fue un error. Espero puedas disculparme.
-No hay nada que disculpar, papa. Entiendo por qué lo hiciste. ¿Oye, papa, que es este pueblo? Ósea, no parece un pueblo normal. Hay casas enormes.
-Por lo que me entere, fue un pueblo construido por personas excesivamente ricas, en la época victoriana. Al parecer han sabido mantenerlas, porque todas están en excelente estado.
-Este pueblo me fascina. Tiene un encanto sobrenatural- Dice mi mama con cara maravillada. Supongo que tiene razón, pero también lo rodea un aire de misterio con su cielo encapotado, en medio de un espeso bosque. No se me suena a misterio.
-Supongo que tienes razón, mama.
-Hablando de razón, Aisha. El lunes comienzas las clases. Tu madre dice que el colegio es como un enorme castillo. Dice que es muy bonito. ¿Cierto, cariño?- Mi mama le pregunta a mi padre.
-Sí, tu madre tiene razón, Aisha. Se ve genial ese colegio.
-Oye papa. ¿Porque dijiste que habías aceptado venir aquí por un empleo? Creo que tenemos mucho dinero.
-Touché, Aisha. La verdad es que si tengo que trabajar. Debo trabajar en mis recién adquiridos negocios. Tarea nada sencilla, creo yo.
En ese momento traen el postre, lo que ponen ante mi es una maravilla. Es un trozo de pastel de almendras. Tomo un trozo y esta divina. Me lo como rápidamente. Mis padres terminan el suyo, nos despedimos y nos retiramos a nuestras habitaciones. A pesar de haber dormido por la tarde, estoy exhausta. Llego a mi habitación, voy al baño, me retiro el maquillaje, me desvisto y me meto a la cama. Que delicia.