Llegar a Bogotá me da un presentimiento, una mezcla de temor a lo desconocido y una especie de locura al ver todo lo nuevo que había en un sitio que ignoraba por completo que fuera tan hermoso. No conozco mucho de su historia, ni de su religión o e***a, pero de lo que sí estoy convencida, es que es de esos presentimientos que llegan solo una vez en la vida, los paisajes son preciosos y las sonrisas de las personas cuando nos ven pasar son cálidas, no da pie a que exista una sensación de frialdad en torno a los demás… Y estar junto a mi esposo, hace que me sienta segura de estar aquí. He tomado la decisión correcta, y me esforzaré en seguir aprendiendo a quererlo, y a estudiar cada parte de él para entenderlo y crecer mucho más juntos. Darnos una vida con muchas sumas y pocas restas. —V

