Me agradan los niños, tienen esa pureza en su alma; esa calidad humana que muchos adultos perdemos al crecer, calidad de la cual carezco, quizás soy un alma oscura buscando algo de luz; me gustaría tener un hijo, poder casarme, pero ¿Qué clase de esposo seria? ¿Qué tipo de padre sería? Uno de esos que debe mentir a cada instante, de aquellos que salen a trabajar a las 7 am pero van a cometer delitos y llegan de noche luego de haber robado para fingir que fue un día difícil laboralmente.
Era un martes, salí de mi casa caminado, estaba en el barrio y fui hacia un edificio que estaba a tres cuadras de mi casa, subí las escaleras y llegue hasta el cuarto piso, toque la puerta y escuchaba ruidos en la casa, pronto Dalia abrió la puerta y al verme preguntó.
-¿Me trajiste lo mío?
-No, hoy en la tarde.
-¿Qué busca entonces?
-Vine por Dylan.
-No está arreglado.
-Organízalo, lo voy a llevar a comer helado.
Dalia me miró fijamente, normalmente cuando me ve le entrego lo suyo, así que estaba decepcionada, pero entro tomo al niño y lo llevó al baño, entre y me senté en una silla, Dalia tenía 36 años, era una madre soltera, sin trabajo, sin estudios y sin pareja, recibía ayuda del gobierno, sus dos hijos Danna y Dylan, de 20 años y 10 años respectivamente, el padre de Danna fue asesinado por las autodefensas, tenía un hermano que era de las FARC y a veces lo ayudaba a esconderse, el padre de Dylan… bueno, nadie sabe quién es.
Dylan es un niño imperativo, pensé que si le regalaba un PSP se calmaría un poco, pero estaba tan equivocado, solía lanzarlo al aire y dejarlo caer y fue cuando entendí, sería lo mismo si le hubiera regalado una piedra, esa habilidad que tienen los niños de ser felices con poco, envidio esa capacidad de hacer grande lo más pequeño.
Dalia salió con el niño, vestido y arreglado, lo llevaba de la mano mientras se acercaba a mí, el niño se soltó de su madre y vino a abrazarme, lo levanté y besé su frente, eso lo ponía incómodo y se me hacía muy divertido, su madre me miro y me dijo:
-¿A dónde lo va a llevar?
-A Unicentro.
-Necesito lo mío.
-Ok Dalia.
Me fui con el niño hasta mi casa para poder subir a mi carro y llevarlo conmigo, estaba muy emocionado debido a que con 10 años ya podía ser mi copiloto, yo no estaba muy seguro, pero estaba tan emocionado que no pude negarme; Dylan hablaba mucho y me encantaba hablar con él, era un niño muy inteligente y siempre hablaba de lo que pensaba, amaba a su mamá, pero la devoción que sentía por su hermana Danna era tan inquietante.
Llegamos al centro comercial, el salió con su PSP aunque no lo usaría mucho, lo primero que hicimos fue ir por un helado, el cual devoró en muy poco tiempo, caminamos por el área de Cine Colombia y estaba una película de Scooby-doo, no tenía muchas oportunidades de ir al Cine y le pregunte que si quería ir y me dijo que si, fuimos a ver la película, era Super aburrida pero él estaba contento y quería tenerlo feliz.
Una vez terminada la película pensé en comprarle ropa, pero debo admitir que no sabría qué hacer, entonces lo lleve a Play City, en ese lugar había juegos de todo tipo para niños, recargue 120mil pesos a una tarjeta y lo vi jugar con todo tipo de jueguitos, mientras lo veía no dejaba de pensar en mi padre.
Mi padre trabajó durante 20 años en construcción, ¿han escuchado la frase “se rompía el lomo trabajando”? bueno mi padre en serio lo hacía y aun así con todo eso era un padre excelente, amaba a mi madre y a mí, cuando yo era niño, evitaba beber, comprar ropa para él y se privaba de muchas cosas que quería, para ahorrar y cada tanto llevarme a un lugar como Play city, por alguna razón verme feliz era lo único que necesitaba, me hace mucha falta mi padre, pero lo tuve, Danna y Dylan nunca tuvieron un padre, eso debe ser horrible, no es que una madre no pueda sola, es que tener a tus dos padres juntos y que ambos te amen es algo que muy pocos pueden disfrutar.
Fuimos al área de moda y justo cuando caminábamos por Arturo Calle, empuje a Dylan contra un señor, el señor termino tirándolo al piso, y fingí chocarme con el señor abruptamente, pisé el PSP hasta destrozarlo, el hombre con el que chocamos estaba muy apenado, yo me disculpe con él y al ver su aparato roto Dylan empezó a llorar y lo abrece fuertemente, hasta una joven que trabajaba en Arturo Calle salió para ver si el niño estaba bien, se le veía preocupada.
Su nombre era Milena, 20 años, estudiante de administración de empresas y se encontraba en sus prácticas empresariales, la estuve observando durante 54 días y no había encontrado una forma de acercarme a ella, pero las r************* son una base de datos increíble, pronto empezó a compartir en su f*******: montón de videos de niños, supe que era su debilidad y encontré la forma de acercarme a ella.
Ella tomo a Dylan quien no dejaba de llorar y lo sentó en una banca mientras lo consolaba, me miro y me pregunto.
-Es tu hijo.
-No, es mi sobrino, vinimos a ver una película y a comer un helado.
-¡Ay que lindo! Me decía mientras sus ojos se iluminaban y supe en ese momento que el plato estaba servido.
-Sabes él y yo tenemos una boda pronto ¿aquí podemos comprar el traje?
-Claro que sí, si quieren pueden ver que les gusta.
-¿Puede ser otro día? es que debo llevarlo a su casa, puedes dejarme tu numero para saber cuándo vas a estar y así poder verte.
-Claro que sí, me dijo de forma coqueta.