La primera lluvia anunciando el verano cubría la ciudad, los árboles recibían el líquido vital con algarabía y el tono verde en sus hojas era muestra de ello. Cómo ocurre en las grandes ciudades el tráfico era denso, los transeúntes corrían entre los automóviles tratando de llegar a sus destinos, la tarde estaba por terminar, dando paso a la oscuridad de la noche, Leonel se encontraba en medio del tráfico, sonaba una canción que amenizaba el momento. Leonel recibió una llamada de Marc. —Hola —respondió Leonel; no estaba seguro de haber respondido la llamada, había pasado casi un mes desde que Marc y Leonel se habían alejado. Había pasado casi un mes desde el día en el que Leonel dejó sobre la mesa del recibidor la llave que Marc había entregado a Leonel como símbolo de unión. —Necesita

