CAPÍTULO 23 UN BESO HORRIBLE La tarde caía, llevaba todo el día deambulando por ahí, matando el tiempo, hasta que Dante regresara… si es que lo hacía. Seguramente tras reconciliarse con Ciara ni se acordaría de mí, lo más seguro era que estuvieran por ahí, juntos, disfrutando de su reconciliación… pensar en eso me causaba un malestar casi insoportable. Después de comprar un par de atuendos en la tienda del hotel, me cambié y salí a caminar por la playa. El mar me encantaba, aunque siempre me causaba nostalgia, su inmensidad me abrumaba. Cuando me encontré frente a la infinidad del mar, no pude evitar preguntarme qué hacía yo en aquel lugar, con Dante, cuando él venía a declararle su amor a Ciara, era el último lugar del mundo en el que deseaba estar. ¡Solo yo me meto en estos problema

