CAPÍTULO 10 TE CASAS POR AMOR — ¡Tú! — gritó señalándome. Tenía el rostro rojo, parecía que en cualquier momento la cabeza le estallaría. No hice más que aferrarme a la toalla que rodeaba mi cuerpo y convertirme en un ovillo sobre el sofá. Se acercó a mí bufando furioso como un toro, puedo jurar que hasta le salía humo por la nariz. — ¿Qué le dijiste? — preguntó con los dientes apretados. Fingí demencia y no le respondí. El hombre perdió por completo la cabeza. Me agarró por el brazo tan fuerte que de un solo movimiento me puso de pie frente a él, tuve que pararme de puntitas. — ¡Suéltame, animal! — lo tomé por la muñeca con mi mano libre y de nada me sirvió… era mil veces más fuerte que yo, no aflojó su agarre ni un milímetro. — ¡Dante, Dante, suéltala! — Axel se acercó por su esp

