Esa mañana la primera en despertar fue Charlotte quién al ver a su esposo recostado a su lado envolviendola por la cintura con uno de sus fuertes y enormes brazos, mientras ella reposaba su cabeza sobre el otro, sonrió instantáneamente. Se veía guapísimo, tanto como cuando estaba trajeado para ir a los tribunales o salían juntos a caminar, aunque también parecía extremadamente agotado y no era para menos, luego de todo lo que había ocurrido con su padre el día anterior lo debía tener muy cansado mentalmente. Debía atenderlo como merecía y como habría querido que la apoyaran en ese momento tan difícil como lo habían sido los días posteriores a la muerte de su padre. Intentando no despertarlo, logró con éxito salir de la cama para dirigirse a el cuarto de baño donde tenía todo lo necesario

