Durante todo el vuelo Gustavo estuvo revisando la información con respecto a el negocio que iba a atender al día siguiente alrededor de las 12:00 pm en una comida, mientras tanto su esposa dormía cómodamente acurrucada en su asiento enrollada en su chaqueta. Se veía muy tierna y hermosa, parecía una niña pequeña con las mejillas sonrojadas y mechones de su cabello cayendo por su rostro. Gustavo pensaba en lo mucho que amaba poder darle todo lo que quería, lo que le gustaba y aunque fuera una mujer independiente y capaz de valerse por si misma, amaba poder brindarle cada una de las cosas que necesitaba, que él trabajará mientras ella descansaba, y aunque sonara algo machista, quería que su mujer dejara de lidiar con ese mundo y todas aquellas personas que habían en su trabajo. Observándol

