Capitulo 22

1502 Words

Alya Fuentes ​ La rosa azul de Ángel descansaba sobre la mesa, un recordatorio silencioso de que el mundo podía ser amable, pero el aire en este resort seguía oliendo a traición. Estaba por deshacerme del vestido, buscando el refugio de las sábanas para procesar todo lo que Ángel me había contado, cuando unos golpes violentos sacudieron la puerta. ​No eran golpes de cortesía. Eran golpes de posesión. ​Abrí la puerta con el corazón martilleando en mis oídos, asustada, esperando lo peor. Y lo peor estaba allí. Mateo se alzaba en el umbral como una sombra de tormenta. Tenía una ropa casual, el cabello desordenado y una expresión de furia tan pura que me hizo retroceder un paso. ​—¿Dónde demonios estabas? —su voz era un susurro gélido, pero cargado de veneno. ​—Fui a desayunar, Mateo.

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