Capitulo 76

1573 Words

Mateo El silencio en el salón era tan espeso que podía sentirlo presionando mis sienes. Alya estaba sentada en el borde del sofá, con la mirada perdida en el vacío y las manos entrelazadas con tanta fuerza que sus nudillos habían perdido todo rastro de color. No era la misma mujer que había salido de aquí hacía una hora; algo se había quebrado en su interior, o quizá, algo se había endurecido. Me acerqué con cautela, midiendo cada paso como si caminara sobre cristales rotos, temiendo que cualquier movimiento brusco la hiciera desvanecerse frente a mis ojos. Me senté a su lado, sintiendo el frío que emanaba de su cuerpo a pesar de la calefacción central de la casa. Su respiración era corta, superficial, como si le doliera inhalar el aire de la habitación. No dije nada al principio, simple

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