Capitulo 49

1678 Words

Mateo Montes El silencio al otro lado de la línea era una bofetada. Podía escuchar su respiración entrecortada, una agitación que no encajaba con el tono de quien acaba de sufrir un robo común. Había algo más, una interferencia emocional que me hacía apretar el volante hasta que los nudillos me quedaron blancos. —Mateo, tengo... tengo que colgar. Te llamo después, de verdad. Ahora no puedo —soltó Alya bruscamente. Antes de que pudiera exigir una explicación, el pitido de la llamada finalizada llenó el habitáculo de mi coche —¡Maldita sea! —rugí, golpeando el tablero con la palma de la mano. ¿Por qué estaba actuando de esa forma? ¿Desde cuándo Alya se permitía cortarme la comunicación de manera tan tajante? La incertidumbre era un veneno que recorría mis venas. Me senté tras mi escr

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD