El mismo día Matadi, el Congo Samuel El pasado para muchos es solo un eco lejano, una serie de momentos que preferirían olvidar, un cúmulo de errores que no quieren revivir. Y claro, también hay cosas buenas: risas compartidas, amistades que marcaron, esos amores que en su momento parecían perfectos. Pero lo complicado es cómo esos errores se vuelven una carga, cómo te persiguen. Vives reclamándote por lo que no hiciste, por esas oportunidades que dejaste escapar, por las palabras que callaste o las decisiones que te llevaron por el camino equivocado. Es como si una parte de ti siempre quisiera retroceder, como si pudieras arreglar lo roto o borrar lo que no salió bien. Pero esa no es la realidad. No hay vuelta atrás, no hay forma de deshacer lo hecho. Solo queda seguir, cargar con es

