CAPÍTULO 8 La mañana siguiente me levanto muy motivada, Benjamín Black va a caer, está ocultando información importante y yo voy a descubrir que es lo que se trae entre manos. La casa de los Black es exactamente como la recuerdo, solo falta mi pequeño Jacob correteando por todos lados y mi dulce y precioso engendro menor lloriqueando por atención, me bajo de mi auto, voy hasta la puerta y toco el timbre, Joan me abre y no puedo evitar abrazarla, ella se pone rígida con mi ataque cariñoso inesperado, extraño su sarcasmo y que me diga que me voy a ir al infierno. — Señorita Roberts, ¿se siente bien? — Pregunta desconcertada. — Solo necesito un abrazo Joan, relájate ¿si? — Ella no dice nada, pero tampoco me separa de su cuerpo. — Escuché que está ayudando a mi nieta señorita Roberts. — S

