CAPÍTULO 30 Estoy en la cocina del restaurante sacando las galletas del horno mientras mi hijo celebra desde la silla donde lo puse seguro en su asiento, ha pasado más o menos una hora y media desde que dejé a Benjamín hablando con Mads, Como ya estamos en la hora del cierre, Julio está haciendo el inventario diario para el pedido a los proveedores mañana y solo estamos mi hijo y yo en la cocina, veo por el rabillo del ojo un movimiento en la puerta y al voltear me doy cuenta que él está parado observándome, le sonrió y me enseña esa perfección dentaria que tiene, dejo la bandeja en la encimera y me acerco a darle un beso, me toma en sus brazos, toma mi boca, me abraza fuerte y me habla cerca de la oreja: — ¿Cómo es que siempre sabes lo que necesito, incluso antes que yo mismo me dé cue

